¡Es hora de darle el visto bueno a tu césped!

La temperatura en el exterior ya es tan favorable que no tienes que temer nada y puedes ponerte manos a la obra paso a paso. Al fin y al cabo, ya lo conoces, ¡con ganas a por ello!

ELIMINA LA SUCIEDAD SUPERFICIAL

Antes que nada, es necesario eliminar todos los restos de hojas en descomposición, tallos de hierba muertos y otras impurezas inapropiadas que crean una capa impermeable para el tan necesario oxígeno y agua. Quieres disfrutar de un verde fresco, ¿verdad? Por lo general, basta con un rastrillo común, con el que te desharás fácilmente de los lugares no deseados; en caso contrario, será necesario utilizar herramientas de jardinería más avanzadas.

COMBATE LOS HONGOS Y AIREA

Para superficies más extensas y musgos no deseados, hongos y otras impurezas con las que el rastrillo solo no será suficiente, te servirá un rastrillo escarificador o directamente un escarificador motorizado, ¡es decir, un aireador! Gracias a la llamada escarificación, no solo se corta el césped y se interrumpe el sistema de impurezas enraizadas no deseadas, sino que al mismo tiempo el césped obtiene espacio para respirar libremente y absorber nutrientes. Sin oxígeno no es posible.

Consejo: Es ideal realizar la escarificación cuando el suelo esté seco. Después del corte, rastrilla a fondo todos los restos de hierba e impurezas. ¡Para hongos y musgos, utiliza primero productos químicos adecuados!

ELIMINA LAS ZONAS DESPOBLADAS, SIEMBRA SEMILLAS

Después de airear y cortar con el escarificador, pueden aparecer de repente antiestéticas zonas despobladas sin hierba. En ese caso, utiliza semillas de césped y siembra con ellas el suelo en las zonas seleccionadas. Las semillas recién sembradas necesitan suficiente humedad, así que no olvides proporcionarles regularmente suficiente agua. ¡De lo contrario, difícilmente germinarán!

ACORTA, CORTA, PERO CON MODERACIÓN

Acortar la longitud de la hierba no es solo una actividad estética, sino que también tiene un significado práctico. El corte favorece tanto el crecimiento general como la densidad del césped y, por otro lado, ¡evita el crecimiento de las molestas malas hierbas! Sin embargo, un acortamiento demasiado frecuente y drástico de la hierba puede provocar un secado excesivo. Por lo tanto, se recomienda realizar el corte una vez por semana y mantener una altura de aproximadamente 3 cm.

Consejo: En cuanto al estilo de corte de la hierba, no hay límites, pero existe un método comprobado. Es conveniente empezar acortando primero las zonas perimetrales del césped y luego cortar franja por franja. La razón es simple: así diriges el cortacésped siempre hacia adelante y ¡no tienes que volver innecesariamente atrás!

¿Cómo aprovechar la hierba cortada?

¿No sabes qué hacer con la hierba cortada? ¡Incluso estos montones aparentemente inútiles se pueden aprovechar de forma práctica! Los restos de césped puedes utilizarlos, por ejemplo, para el compost, preferiblemente en pequeñas dosis, alternando con capas de tierra, ramas o residuos orgánicos de cocina. También serán útiles para limpiar el terreno al crear un nuevo parterre. En mayores cantidades basta con apilar la hierba sobre la superficie elegida, después de unas semanas rastrillar, cavar ¡y listo! Sin embargo, puedes usar la hierba directamente como abono natural en las raíces de árboles y arbustos, donde se descompondrá rápidamente. La hierba seca también será bien recibida por criadores no solo de animales de granja, sino también por aquellos que puedan utilizarla como cama para sus mascotas.

APORTA LOS NUTRIENTES NECESARIOS

La hierba, tras las duras condiciones del período invernal, requiere un aporte suficiente de nutrientes para poder lucir un bonito color, crecer con alegría y abrirse paso frente al molesto musgo y las malas hierbas. Agradecerá especialmente los fertilizantes que contengan abundante nitrógeno, potasio o fósforo.

Consejo: Evita fertilizar bajo una radiación solar intensa, que podría quemar el césped, ¡lo cual sería una verdadera lástima!

RIEGA

La sequía no le sienta bien al césped, pierde densidad y se vuelve amarillento. Si los caprichos del clima no le favorecen demasiado, dale tú lo que necesita. ¡Sin duda agradecerá un riego regular y abundante!

¿Que el césped del vecino siempre es un poco más verde? ¡Eso ya no será tu caso!